La nueva delimitación del área natural protegida Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay eleva la superficie del parque a 21.565 hectáreas en total, al sumar otras 5.141 hectáreas en el decreto que lleva la firma del presidente de la República, Yamandú Orsi, junto al ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño.
Así se han incorporado nuevas islas y zonas de agua bajo jurisdicción nacional, con lo que se fortalecen los objetivos de conservación, destacó el Ministerio de Ambiente.
El decreto extiende los límites del Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay hacia el sur “y consolida una estrategia de conservación que prioriza la protección de ecosistemas clave y la biodiversidad asociada al río Uruguay”.
Con esta ampliación la cantidad de islas en aguas jurisdiccionales alcanza a 35 islas dentro del área protegida, en un área que se destaca por su alto grado de naturalidad y su biodiversidad.
El Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay está integrado por bañados, pantanos, campo natural, el monte y matorral ribereño –generador de un corredor biológico– y el monte de parque abierto con sus algarrobales y blanqueales asociados, “dando cabida a una importante diversidad de especies de aves, algunas de ellas –amenazadas a nivel nacional y regional–, como el dragón y tres especies de capuchinos”.
Asimismo, las islas del Parque Nacional Esteros de Farrapos, constituyen espacios para la reproducción y sitio de invernada de especies migratorias, lo que le ha valido su reconocimiento como “sitio Ramsar”.
Desde la cartera de Ambiente se adelantó que en las próximas etapas de trabajo se centrará “en la aprobación del plan de manejo actualizado de esta área protegida, de forma de que el instrumento de gestión de este territorio contemple la nueva superficie”. Este proceso va a permitir incorporar “la perspectiva de cambio climático, la promoción de un enfoque de manejo adaptativo y la consolidación de la protección integral de la biodiversidad en la cuenca baja del río Uruguay”.
Fuente El Telégrafo